Tenés suerte
gato.
Con las chicas siempre tenemos
pervinox, gasa, algodón
y algún analgésico que te sirva
para dormir mejor.
No me mirés con odio
si ya se que te duele.
No sos tan raro, gato,
te enamoraste en la calle
y te dieron
para que tengas
y ahora estás en casa
dejándote curar el cuero
y el orgullo
con una caricia
en el lomo que trajiste
sucio de quilombo.
No sos tan raro
gato
Nos basta que nos llamen
y un lugar donde dormir
sin miedo.

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